Extraños visitntes

martes, 20 de marzo de 2007

Aridez Creativa

"Había que darse prisa y él no podía;
estaba confundido por su lentitud en el trabajo.
Había querido hacerlo todo en un día y tenía una dificultad
terrible para ejecutar la menor labor. Lo peor era que se
cansaba de ella cuando estaba aún en los comienzos.
Sus sueños pasaban, y él mismo pasaba; mientras estaba
haciendo una cosa, lamentaba no hacer otra.
Parecía que le bastase haber elegido uno de sus hermosos
temas, para que el hermoso tema dejase de interesarle.
De este modo, todas sus riquezas le eran inútiles.
Sus pensamientos sólo eran vivos a condición
de que no los tocara; todo lo que
lograba alcanzar estaba ya muerto.
Era el suplicio de Tántalo:
al alcance de su mano unos frutos
que se volvían de piedra, no bien los cogía;
junto a sus labios, un agua fresca,
que huía cuando se inclinaba hacia ella ".
Juan Cristóbal / Arenas Movedizas / La Rebelión. Cap I

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